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La nube tropical

La nube busca proveer servicios de computación a través de Internet. Su gran promesa es que un cliente puede entregar el problema de crear y mantener una infraestructura tecnológica a un proveedor, en una infraestructura externa, que lo puede hacer mejor y a un menor costo. Si bien esta promesa es perfectamente alcanzable, se enfrenta a dos grandes barreras: la disponibilidad y calidad de las conexiones a internet y la percepción de seguridad asociada a la transferencia de información crítica fuera del cliente.

Durante los últimos años hemos venido experimentando con una arquitectura híbrida que incorpora un pequeño servidor dentro de las instalaciones del cliente conectado a una plataforma central. Esta arquitectura resuelve los problema de disponibilidad de internet y de seguridad de los datos, al tiempo que introduce un beneficio adicional de conectividad a otros elementos de la infraestructura local dentro de los clientes. Hemos llamado esta arquitectura de nube de servidores eventualmente conectados la “nube híbrida”.

La nube tradicional ofrece grandes ventajas

La nube tiene grandes ventajas. Una búsqueda en Google de “cloud benefits” genera doscientos treinta y nueve millones de páginas; sin embargo, es posible reducir todos esos beneficios a dos: es más fácil y es más económico.

La facilidad proviene de que los proveedores de nube ya tienen la infraestructura y el personal dedicado para arrancar y operar. Con una sola llamada un cliente puede obtener servidores, discos, aplicaciones, mecanismos de respaldo, o cualquier cosa que necesite. Visto desde el lado del cliente, no hay que comprar servidores, no hay que instalar aplicaciones, no hay que diagnosticar problemas de funcionamiento. Con una llamada se resuelve todo.

La economía proviene de la escala de la operación, tanto en infraestructura como en personal. Es mas económico, por servidor, operar cien servidores que operar uno o dos (lo que es el caso típico de un cliente). Esta escala además permite variabilizar el costo para los clientes. Para el cliente tener acceso a cualquier funcionalidad no requiere una inversión inicial, sino que todo se convierte en un pago recurrente que termina siendo mucho menor.

Pero viene con algunos problemas

Estas ventajas de la nube no vienen sin su serie de problemas. Las principales barreras en la adopción de la nube son: disponibilidad de internet y percepción de seguridad. La disponibilidad es un problema que nos aqueja en Venezuela producto de la infraestructura de Internet que tenemos. Hace un par de meses conversábamos con un cliente en Maracay, en la zona industrial San Vicente II, que comentaba que llevaban dos semanas sin teléfono o internet. Al parecer ocurrió algo con los cables que proveían estos servicios a un grupo de empresas de esa zona. Dos semanas sin internet significa dos semanas sin tener acceso a cualquier solución que esté en la nube (concebida en la forma tradicional). Estos eventos no son muy frecuentes, pero cuando ocurren tienen consecuencias terribles. Sólo hay que imaginarse que esta empresa tuviese su capacidad de facturación en la nube y que no pueda facturar por dos semanas.

La seguridad, tiene que ver más con una percepción. La percepción es que si está dentro de la oficina entonces nadie lo puede tocar. Nada mas lejos de la verdad. Depende de cómo está configurado todo. El año pasado visitamos un cliente que tenía su servidor Windows conectado públicamente a Internet. Cualquier persona con la dirección del servidor podría ver las carpetas con todos los archivos del cliente. El argumento del instalador era que de esa forma era más fácil “compartir” archivos con las personas cuando estuviesen fuera de la oficina. En general los proveedores de servicios en la nube tienen un grupo de personas mucho mas adiestradas en temas de seguridad que el promedio de las empresas y esto hace una gran diferencia en la verdadera seguridad tecnológica.

Problemas que desaparecen con una arquitectura híbrida

En nuestra experiencia, es posible mitigar estos dos problemas a través de una arquitectura híbrida, con una parte físicamente dentro del cliente y otra afuera, y aún cumplir con la promesa básica de la nube. Durante un par de años hemos venido explorando esta arquitectura híbrida con gran éxito. En esta arquitectura hay un pequeño servidor dentro de las instalaciones del cliente (el nodo) conectado a una infraestructura central que lo administra y monitorea (la torre). Es muy parecida a la arquitectura de un centro de datos grande, con la diferencia de que los servidores están en cada uno de los clientes, en vez de dentro del mismo centro de datos.

El principal atributo de esta arquitectura es que los nodos están arquitectados para estar eventualmente conectados a la torre. Los nodos no requieren estar conectados a la torre para ofrecer la mayoría de los servicios. Esto se traduce en tres grandes beneficios: disponibilidad, seguridad y conectividad. La disponibilidad viene producto de que la mayoría de los servicios que preste esta arquitectura son provistos desde cada nodo, no desde la torre. Si no existe conectividad del nodo con la torre, sólo sufre una parte pequeña de la oferta. Por ejemplo, si en el nodo hay una aplicación web que ofrece una funcionalidad para la empresa, esta funcionalidad se mantendrá aún cuando el cliente pierda su conexión con internet.

La seguridad se mejora porque los datos de la empresa nunca salen del nodo. En cualquier momento la empresa puede romper la relación con el proveedor de esta arquitectura, desconectar el nodo, y toda la información ya quedó de su lado. Desaparece esa angustia sobre dónde están mis datos y quién tiene acceso a ellos.

Finalmente, hay un tercer beneficio que es más difícil de obtener con la infraestructura tradicional de la nube. La interconectividad. Bajo esta arquitectura es posible crear soluciones que tengan acceso a recursos locales como servidores de bases de datos, impresoras, estaciones de trabajo y hasta centrales telefónicas. Esta interconectividad permite que estas soluciones puedan, por ejemplo, integrarse con los sistemas administrativos locales o que puedan imprimir en las impresoras del cliente sin ningún tipo de configuración adicional. Es fácil imaginarse una aplicación de apoyo a las cuentas por cobrar, que pueda tomar parte de la información del sistema administrativo. Todo provisto desde el nodo con ninguna configuración por parte de la empresa.

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La nube está aquí para quedarse. Sólo necesitamos un poco de tiempo para adaptarnos a este nuevo paradigma tecnológico. La nube híbrida, con una parte físicamente dentro del cliente y otra en Internet, con la que hemos venido experimentando, pareciera proveer un puente fácil de cruzar entre la actualidad y la nube en su máxima expresión.